
Querido padre:
Hace ya 38 años que te marchaste; cierto que no lo hiciste por propia voluntad, pero nos dejaste en el más total desamparo. Para los creyentes fue Dios el que te llevó, para los demás fue una mala jugada de la naturaleza.
A pesar del tiempo te seguimos recordando con todo nuestro cariño. La pena que sentimos aquel 22 de junio de 1971, se ha visto aminorada por el paso de los años, pero tu imagen permanece nítida en nuestras pupilas.
En aquellos amargos días yo hice un sencillo panegírico de tí y de todo lo que significaste para nosotros; con el propósito también de que nuestros hijos y nietos supieran quién fue el abuelito Pedro.
Tú fuiste el padre más extraordinario que se puede tener: honrado, trabajador, conciliador, cariñoso, simpático y alegre. Deseoso de que los hijos tuviéramos una vida mejor que la tuya, no te importó quedarte sólo con el trabajo con la única ayuda de tu buena esposa.
Desde tu atalaya, más allá de las nubes y las estrellas, ya habrás visto todos los cambios que durante estos años se han producido.
La familia ha aumentado mucho:Tienes 1 yerno: Juan; 3 nueras: Dolores, María y Marisol; 9 nietos: Noemí, Juan Pedro, Rebeca, José Antonio, José Mª, Carlos, Esther, José Ramón y Nuria; 2 biznietos: Laura y Antonio.
También se han marchado otros: tu madre, tus suegros y dos cuñados: José y Brigi, (a todos los habrás visto alguna vez paseando por el paraíso, donde seguro estáis).
Tu cuñado Tomás, con el que tan bien te entendías, está pasando ahora por malos momentos y ya no goza de la alegría de estar acompañado de los suyos a los que apenas reconoce.
Nuestras vidas también han cambiado mucho, tanto como el mundo en que vivimos.Nos hemos diseminado por toda la geografía española: Barcelona, La Coruña, Madrid, Salamanca; tambíen por el extranjero: Alemania. Trabajamos y tenemos muchas más comodidades; nos han invadido las nuevas tecnologías y hemos sucumbido a sus encantos: escribimos y nos comunicamos con más rapidez y seguridad, aunque ya no disfrutamos de la llegada del cartero.
Te recordamos en las alegres reuniones familiares y festivas: Bautizos, Comuniones, Bodas, las fiestas del pueblo como San Antonio, La Reina de los Ángeles, la Pascua, etc... y siempre nos preguntamos cuánto disfrutarías si estuvieras con nosotros; entonces sentimos una gran pena y te echamos mucho de menos.
Queremos seguir recordando el ejemplo maravilloso de tu vida: tu amor a Dios y a los demás, tu entrega desinteresada a los que te necesitaban y esa sonrisa tan tuya y que nunca perdiste.
Desde este pequeño rincón del mundo, todos te enviamos nuestro recuerdo, nuestro amor y un montón de besos.
Tu hija Candi
Preciosa poesía que expresa mi lamento.
A orillas del Duero
Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía,
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.
(Antonio Machado)
A MI PADRE:

Caminabas contento
entre amapolas y espigas
y te fuiste en silencio
cuando anochecía.
Volaste hasta el cielo,
atravesando las nubes,
dos ángeles te esperaban
junto con María.
Allí te quedaste
con Dios y los suyos,
gozando en la gloria
de SU compañía.
En sueños te busco,
te espero
y te llamo,
pero no me respondes.

Te sigo, te agarro,
te abrazo,
te miro
y desapareces.
Me despierto
y no te veo,
pero sigues presente
en mi corazón.
Queda en mi mente
tu inmensa sonrisa
y la dulce mirada
de tus ojos azules.









