He terminado la lectura del libro: El sabor de las pepitas de manzana de la alemana Katharina Hagena. Es interesante y está lleno de matices; se lee muy bien y te va llevando por la historia de toda la familia y amigos de Iris, la protagonista.
El personaje de Rosmarie es el eje fundamental del libro unido a la casa, esto hace que Hagena mueva la historia como le place, pasando de una historia personal a otra y haciendo que el lector descubra, poco a poco, las piezas fundamentales de este rompecabezas familiar donde cada uno de los personajes esconde una vida pasada muy diferente a la actual.
Sinopsis del libro:
Tras la muerte de Bertha, sus tres hijas –Inga, Harriet y Christa– y su nieta Iris, se reencuentran para leer su testamento. Para sorpresa de todas, Iris es la heredera única de la casa y debe decidir en pocos días qué hacer con ella. Como primer paso, comienza por poner orden en las pertenencias de su abuela.
A medida que va redescubriendo las habitaciones y los rincones del maravilloso jardín que rodea a la casa, Iris reconstruye la historia, tierna y amarga como el sabor de las pepitas de manzana, de tres generaciones de mujeres: su abuela Bertha, que perdió la memoria tras caerse del manzano del jardín; su madre Christa, quien se trasladó al sur del país cuando se casó, manteniéndose alejada de su familia; su tía Inga, la más bella de las tres hermanas, fotógrafa de profesión, que se ha recorrido el mundo, y Harriet, la menor, a quien la muerte de una hija cambió para siempre. Iris descubre secretos familiares y busca respuestas a los enigmas de su pasado.
En uno de los momentos finales del recorrido, Iris y Max están en la cocina:
Pelamos
manzanas y preparamos veintitres frascos de compota... Sazonamos la
compota con canela y una pizca de nuez moscada. Piqué tres pepitas de
manzana y las eché dentro. El aroma cálido y suave de las manzanas
cocidas, mezclado con una dulce fragancia a tierra, llenaba hasta el
último rincón de la casa...
Katharina Hagena





